Mi foto

Mi lucha contra la Usura es un proyecto informativo independiente que no cobra por servicio alguno y que fue creado para orientar a los deudores de la banca en México sobre cómo sobrellevar su problemática. Las notas aquí publicadas son responsabilidad total de su autora y no se pretende influir en las decisiones personales de nadie.

La Reforma Financiera

La Reforma Financiera
Cartón de Patricio Monero

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Pagar o no pagar el agua a Grupo MAS?



En este asunto del SAS y con la llegada del famoso y no muy bien querido Grupo MAS, hay mucha tela de dónde cortar.
Ya les había comentado que todos los veracruzanos, básicamente quienes vivimos en el Puerto, nos estamos recetando alta dosis de agua cochina y que esto ha ocasionado problemas de salud. A una servidora ya le tocó: estuve enferma del estómago y la única explicación que encontramos fue que el agua supuestamente potable no lo es y que los filtros y purificadores del vital líquido no están sirviendo para bendita la cosa.
Y les cuento: hace unos días llegó a mi casa el recibo del agua, diciendo que yo tenía un adeudo con Grupo MAS desde el mes de junio. Bueno, no les platico el coraje que pasé. En cuanto me recuperé de mis dolencias acudí a sus oficinas y armé tremendo escándalo.
Comencé a decirles que por su agua puerca había caído enferma y terminé el sainete diciéndoles que por qué me estaban cobrando el agua desde junio, si en primer lugar yo la había pagado al SAS y en segundo, que ellos entraron supuestamente en operaciones hasta finales de julio.
Les dije además que quién los había autorizado a cobrar si su empresa no estaba aún legalmente constituida, que yo no tenía ningún contrato con ellos, que mi contrato del agua es con el SAS y que por ende no les debía nada.
La cara de idiota con la que me veía el chamaquito que me atendió era de antología.
__ Enséñame por favor dónde firmé un contrato con ustedes y luego les pago, insistí.
No tuvo argumentos para decirme nada.
En este caso pasa algo muy similar a cuando se extinguió Luz y Fuerza del Centro. Durante meses, incluso años, las personas se ampararon para no pagar un peso a la CFE porque no existía un contrato con ellos. El cobro, en efecto, era ilegal.
En este caso sucede lo mismo. No se le puede ni se le debe pagar a una empresa que no está jurídicamente constituida y en la que incluso se prevé que pueda desaparecer, ya que en el Congreso del Estado se han ventilado varios asuntos turbios respecto a sus operaciones.
Pienso que pagar el agua en estos momentos donde no hay mucha claridad en la presencia de este grupo puede llegar a ser contraproducente.
Obvio que se tiene el temor de que nos corten el servicio, pero acuérdense que el agua  no se puede cortar, que es un derecho universal de todos. Sí se puede disminuir el servicio, pero no cortar. De hecho, creo que esto tampoco puede hacerlo el Grupo MAS porque, insisto, aún carece de facultades jurídicas para operar.
Les digo que el tema va para largo y hay muchos recovecos en el que nosotros, los ciudadanos de a pie, salimos también perjudicados.
¿Habrá alguna autoridad que nos explique qué hacer?

jueves, 18 de agosto de 2016

El desastre del SAS: Mucha tela de dónde cortar






Pues aquí estamos, como lo prometí. Llegué y no me voy. No me voy porque hay muchas cosas que contarles y porque estoy contenta del buen recibimiento que tuve. Gracias mil por todos sus comentarios y mails.
Empezaré por contarles el desastre que han hecho con el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) en Veracruz.
Les cuento brevemente la historia. Resulta que esta empresa, que muy eficientemente dotó de agua y servicios a nuestro bello puerto, un día alguien, en algún lado, decidió que debía desaparecer y darle la concesión a una empresa privada, llamada Grupo MAS. Obvio que ahí hay algún tipo de transa, de turbio, de dinero mal llevado o mal traído y que seguramente beneficia a alguien poderoso.
No, no soy tan aventada a señalar con el dedo a nuestro flamante gobernador, ni al alcalde de la ciudad, pero ustedes imaginen lo peor y por ahí salta la liebre.
El asunto es que tras esa transacción quedaron en la calle más de mil empleados, jefes de familia que ahora están sufriendo las de Caín y Abel para llevar un plato a la mesa de su casa. Pero eso no es todo. En este enjuague se les ha quedado a deber un montón de lana, dinero de sus fondos de ahorro, prestaciones que tenían, vacaciones y otras cosas más a las que tenían derecho.
¿La respuesta de las autoridades? Que los van a liquidar. Pero no se ve nada claro. He conocido testimonios de personas con más de 25 años de servicio a quienes han querido ofrecerles cien mil pesos. ¿A poco los creen tan tarugos?
Estamos hablando de trabajadores sindicalizados, que además de tener un contrato de ley cuentan con muchos beneficios que esta condición les otorga y que se quieren pasar por el arco del triunfo.
No sólo eso. A la lideresa sindical, la señora Angélica Navarrete, la han acusado de tener vínculos con el crimen organizado y la han querido desprestigiar a más no poder.
Cuando llegué al puerto, el pasado 17 de julio, nada más aventé las maletas y me fui a platicar con ella a las afueras de las instalaciones, donde aun siendo domingo los empleados mantenían un plantón pacífico para defender su fuente de trabajo.
Con Angélica ya había tenido comunicación desde que vivía en la capital, pero al verla pude comprobar la buena impresión que ya tenía de ella.
Es una mujer sencilla, de buen temple, de mirada firme y honesta, de esas personas que aún te miran a la cara cuando hablas con ella.
Platicamos de la situación de su gente. Debo decir que me ha sorprendido la lealtad que muchos de ellos le tienen, ya que pese a su situación, permanecen haciendo guardias a las afueras, valiéndoles gorro el calor o la lluvia, sólo con la firme convicción de que deben defender lo propio.
De eso hace ya un mes y ahí se mantienen. No lo hacen, como dicen algunos medios chayoteros de aquí, por necedad ni por ignorancia. Los trabajadores se encuentran bien asesorados jurídicamente y esperan que se les devuelva su fuente de empleo.
Con ellos he visto plantones en el palacio municipal, viajes a Xalapa para pedir ser escuchados, marchas y cuanta cosa se les ha permitido para poder seguir luchando por lo justo.
Pero fíjense ustedes que este asunto va más allá de la necedad. Ellos, los trabajadores de eso que muchos llaman “el extinto SAS”, en su calvario también llevan de por medio el deseo de ayudar a la ciudadanía a tener un servicio de agua de calidad, cosa que el nuevo grupo, que se supone ya está trabajando en ello, no ha conseguido.
Me han enviado mensajes, videos e imágenes donde se ven a estos empleados queriendo arreglar fugas de agua con madera…  ¡Pero en qué cabeza cabe! ¿Alguien les habrá dicho que la madera se pudre?
Y hay más. Me llegó hoy un mensaje en que se reporta que el agua que está llegando a los hogares, sí, al tuyo y el mío que vivimos en Veracruz, no está clorada, es decir, no es agua potable, lo que está ocasionando problemas serios de salud.
Qué grave parece todo esto.
Y encima algunas autoridades dicen que los trabajadores pueden recontratarse con la nueva empresa, obviamente perdiendo su antigüedad, prestaciones y todo lo demás.
¿No les suena como parte de esa reforma laboral, que desde el sexenio pasado anda jodiendo a los trabajadores que se quedan sin sus recursos para su jubilación?
Así están las cosas por acá.
Esta historia, muy similar a la que vivimos con la extinción de Luz y Fuerza, da mucho de qué hablar.
Se imaginan, además, cuántos trabajadores tendrán un montón de deudas bancarias, estarán pagando su casa, su carro o qué se yo…
Ojalá las autoridades tengan un poquito de vergüenza y atiendan este problema, que como vemos, no es cosa menor.
Y léanme por supuesto en mi casa SDP Noticias

miércoles, 17 de agosto de 2016

De regreso al puerto



 Dije que no me iba a ausentar y me ausenté. Pero tengo mil cosas que contarles.
Pese a que durante mucho tiempo dije que no volvería, volví. La tierra termina llamando, la querencia es fuerte y uno termina regresando a sus orígenes.
Así es, estoy de nuevo en mi bello puerto. Me mudé porque me ganó la tristeza, porque después de la muerte de mis padres me convencí de que mi ciclo en la capital había terminado. Y aquí estoy. Toda echa un desmadre, llena de cajas por todos lados, con poco dinero pero creo que soy feliz.
Cuando algunas personas supieron que regresaba lo primero que me preguntaron es si no tenía miedo, ya que aquí empezó todo.
A estas alturas creo que estoy más que curada de espantos y pocas cosas me dan miedo. Hace tiempo creí que era miedosa y ahora veo poco a poco que mis miedos desaparecen.
He vivido de todo. Y aquí entre nos debo confesarles algo: lo único que en verdad sigo temiendo es que me rompan el corazón. Y también ya eso ha pasado en algunas ocasiones y no he muerto.
Pero en fin, no pienso aburrirlos. Voy a empezar una nueva historia. Sí, lo mío, lo mío, es empezar siempre de cero.
Ahora que estoy acá he visto muchas cosas que les iré contando. Mi bello estado está lleno de injusticias y eso duele. Lo más reciente que he seguido de cerca es la problemática del SAS, el despido absurdo e injustificado de miles de trabajadores que ahora están sin empleo, sin dinero y con los gastos de las escuelas de sus hijos encima.
¡Cómo me hirvió la sangre ver a los pequeños manifestarse a las afueras del palacio municipal pidiendo les regresen el empleo a sus padres!
Es que el horno no está para bollos.
Se lee y se dice mucho que al país se lo está cargando el payaso, y a veces pienso que tienen razón.
Pero muchos de ustedes ya me conocen: soy una soñadora, idealista,  con mucha fe y estoy convencida que cada día es una lucha que hay que librar, siempre de la mano de dios.
El problema de los empleados del SAS es uno de tantos que a diario vivimos no sólo en Veracruz sino en todo el país. Las empresas privadas se apoderan de lo que pertenece al pueblo y a los gobernantes les importa un carajo.
He escuchado y leído muchos comentarios respecto a este problema y hay voces encontradas. Algunos a favor, otros en contra.
Pero la bronca va más allá de si se quedan o no sin empleo miles de trabajadores (que obvio es el problema principal), la bronca mayor es que como mexicanos estamos siendo despojados de lo propio, que un recurso natural y vital como es el agua ahora está en manos de particulares y que nosotros, los de a pie, tendremos también que pagar los platos rotos al pagar mucho más por un servicio que es un derecho humano universal.
Voy a ir tocando este tema con más detalle en las próximas entregas. Prometo subir testimonios, fotos, y todo lo que sea necesario para que se enteren de lo que vivimos en este paradisiaco lugar.
Y sí, obvio, hablaré de los despachos y deudas bancarias.
¿Qué si ya pagué? No, ya de mí se olvidaron por completo… pero también se los contaré poco a poco.
Como siempre, estoy feliz de estar aquí y espero sus comentarios por mail, por redes sociales y por whatsApp.

lunes, 22 de febrero de 2016

Con fe, todo es posible




Durante todo el año pasado viví momentos en verdad difíciles. Los meses previos a la muerte de mi madre me hicieron recordar cuando, previo a la muerte de mi padre, caí en problemas de deudas bancarias.

En aquel entonces, en el 2008, yo no sabía qué era más grave: si deberle hasta los calcetines al banco o ver a mi padre enfermo. ¡Así de mal estaba!

Y es que con los cobradores fregando de noche y de día pierdes la noción de todo. En verdad esos cuates no dejan organizar las ideas y lo único que quieres es que se larguen a la fregada y poner orden en tu vida. No se pudo. Mi vida se volvió un verdadero desmadre y todo se lo llevó el carajo…

El caso de mi mamá fue más duro, digamos que me tomó de sorpresa porque ella fue siempre mi compañera, mi refugio, mi sostén. En el proceso de mi divorcio fue ella quien siempre me dio palabras de aliento y me hizo ser fuerte. Me decía que estaba sola con una niña aún chica y que no me podía vencer.

Así pasaron muchos meses hasta que ella comenzó a enfermar.

Verla tan frágil, perdiendo noción de todo, postrada en una cama sin poder hacer nada fue lo peor que he vivido.

En ese caso yo sabía que ella había contraído una deuda con el banco para procurarse tener mejor salud, y yo sabía muy bien que esa deuda no la iba a poder pagar. Francamente no me preocupó. Y no, no es por cinismo, simplemente, en este caso y después de muchos años de deudora, lo que me importaba era exclusivamente ella y su bienestar.

Pero desgraciadamente no se salvó. Y cuando muere se lleva una gran parte de mí, me sumo en una profunda depresión y pierdo toda la alegría.

Empieza entonces otro calvario: me enfermo de todo y de nada, mi vida transcurre por meses entre médicos y psicólogos y todos pensaban que tendría que pasarme la vida medicada para poder salir adelante.

Nada de eso sucedió. Dios me dio la fortaleza para seguirle. Un día simplemente decreté que quería vivir, que quería volver a reír. Me levanté y todo volvió a tener sentido.

Debo aclarar que nunca recurrí ni a ansiolíticos ni antidepresivos, incluso los medicamentos para la presión arterial son cosa del pasado.

Me aferré a dios de una forma en la que nunca pensé y hoy veo los efectos de esa fe en mi vida.

¿Por qué les cuento esto? Porque sé que quizá algunos de ustedes atraviesan un mal momento, que tienen problemas económicos, quizá de salud. Puede que quizá no sean creyentes y tampoco es mi intención darles clase de catequismo, lo que quiero decirles es que siempre hay una vida por delante.

En mi caso tengo a mi hija, un trabajo que me permite vivir cómodamente y además me apasiona, tengo salud, fuerzas, en fin, no me falta nada.

Mis padres están en el cielo junto a Dios y ellos están bien. Yo acá debo estar bien y ustedes también, porque la fe mueve montañas y si no creen en dios, crean en sí mismos y decreten abundancia en su vida.

Todo pasará y verán las cosas de otro modo.

Siempre lo he dicho y los que me han leído de tiempo atrás lo saben: la vida es mucho más que una deuda bancaria.

¿No ven la luz al final de tantos problemas? Escríbanme. Yo sé que todo tiene solución y juntos podemos encontrarla.

Mi mail: mar_moralescar@hotmail.com

Léanme también en sdpnoticias.com

lunes, 8 de febrero de 2016

Despachos de cobranza reciben más de 30 mil quejas en 2015





 Pues al parecer a los despachos de cobranza les han valido gorro las restricciones en sus procedimientos de cobro que impuso la Condusef,  ya que según el Registro de Despachos de Cobranza (Redeco) el año pasado se registraron 30 mil 699 quejas contra algunas de las instituciones financieras.
Se supone que los bancos, al contratar a los despachos de cobranza para acercarse a las personas que por algún motivo han caído en mora, los cobradores deben atenerse a ciertas reglas, mismas que se pasan por el arco del triunfo.
Lo que NO deben hacer es cobrar vía telefónica o personal después de las 10 de la noche, cobrarle a familiares, amigos o cualquier persona ajena a la deuda, utilizar nombres parecidos a cualquier dependencia oficial, llámese procuraduría, ministerio público, delegación,  juzgado, etc., utilizar papelería que parezca judicial, utilizar términos legales para asustar al deudor, entre otras cosas.
Todo esto sigue ocurriendo. A mí ya no me mandan cartas de ningún tipo ni recibo llamadas, pero me ha tocado ver entre familiares o amigos que sí les llegan cartas amenazantes, amagando con embargo y cosas por el estilo. Nada de esto debería ocurrir. Y de ocurrir debe levantarse la queja correspondiente ante la Condusef.
La Condusef reporta que en 2015 las instituciones financieras que más quejas reportaron fueron:
Las instituciones financieras con mayor número de quejas fueron las siguientes:
  • Banco Nacional de México, S. A., Integrante del Grupo Financiero Banamex, con 5 mil 290.
  • Banco Santander (México), S.A., Institución de Banca Múltiple, Grupo Financiero Santander, con 4 mil 533.
  • BBVA Bancomer, S.A., Institución de Banca Múltiple, Grupo Financiero BBVA Bancomer, con 4 mil 290.
  • Banco Mercantil del Norte, S.A., Institución de Banca Múltiple, Grupo Financiero Banorte, con 2 mil 929, y
  • Banco Azteca, S.A., Institución de Banca Múltiple, con mil 501.
Entre las principales causas de reclamación destacaron:
  • “Gestión de Cobranza sin ser el Usuario, cliente y/o socio deudor” con un 25.33%;
  • “No se dirigió de manera educada y respetuosa” con un 11.23%, y
  • “Gestión de Cobranza con maltrato y ofensas” con un 10.69%.
Cuando veo estos datos recuerdo cómo muchas personas estaban angustiadas cuando se promulgó la Reforma Financiera, ya que se pensaba que con ella terminarían en la cárcel o embargadas. Nada de eso pasó. Pero tampoco se ha podido poner un freno real a los despachos de cobranza.
La recomendación, como siempre, es que no se haga caso de rumores ni se dejen espantar por cartitas o llamadas de despachos de cobranza que sólo buscan sacarles su dinero.  Con ignorarlos no pasa nada.

Blogger templates