Mi foto

Mi lucha contra la Usura es un proyecto informativo independiente que no cobra por servicio alguno y que fue creado para orientar a los deudores de la banca en México sobre cómo sobrellevar su problemática. Las notas aquí publicadas son responsabilidad total de su autora y no se pretende influir en las decisiones personales de nadie.

La Reforma Financiera

La Reforma Financiera
Cartón de Patricio Monero

jueves, 1 de septiembre de 2016

Absurdo e ilegal despido de trabajadores del SAS



  

Ayer platiqué con una persona que trabajaba en el SAS y me contó cómo fueron supuestamente despedidos.

Me dijo que nadie les notificó, que jamás nadie se acercó a enseñarles una renuncia, que no fueron invitados a platicar para llegar a un acuerdo. Nada.

La verdad quedé con cara de “What”. Yo me imaginaba un grupo de abogados negociando, un tira y afloje entre empleados y autoridades. Algo más formal.

Pero nada de eso pasó. Simplemente les cerraron las puertas de su empleo, dejándolos en la calle.

La persona que me lo contó trabajó en la empresa por más de veinte años y ahora tiene los bolsillos vacíos. Me partió el corazón y me hirvió la sangre del coraje.

¿En qué país se ve una cosa así? Aquí en México, el México del despojo a quien menos tiene, el México que recibe, vía su presidente, a quien lo humilla y lo ve como apestado.

Los que hemos visto a los trabajadores del SAS montar las guardias a las afueras de esa empresa, no podemos dejar de admirarlos. Se mantienen firmes, conservando esa dignidad que muchos han querido pisotear.

 








Tiene más de un mes que he solicitado una entrevista con el alcalde del puerto para preguntarle cuál es la situación, qué piensa hacer para ayudar a estas personas. He recibido pura negativa. Yo creo sinceramente que no tiene idea qué hacer ni qué decir.

El despido ilegal y arbitrario de más de mil personas no tiene nombre. Tan es ilegal, tan es absurdo que ni siquiera han sido dados de baja del IMSS, es decir, siguen cotizando. ¿Lo pueden creer?

Lo que más me molesta es la indiferencia con que este problema ha sido tratado por los medios nacionales. En muchas partes del país no tienen idea del calvario que están viviendo. Nadie merece una situación así.

En este país, donde Peña Nieto asegura que “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, estamos viendo a un pueblo que está padeciendo hambre, despojos, injusticias. Y lo único que les puedo decir que también lo malo no se cuenta, y eso pesa más.

Voy a seguir investigando. Voy a acercarme a la Junta de Conciliación y Arbitraje y esperaré a escuchar su versión.

Estamos a nada de que finalice la administración del innombrable Javier Duarte y le va a dejar la bronca a Yunes. ¿Acaso él la va a resolver o se va a amarrar el dedito diciendo que es asunto del pasado y nada puede hacer?

Vamos a seguir con lupa este caso. No podemos seguir tolerando una injusticia más, el país, créanlo, en una de esas va a reventar.

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Pagar o no pagar el agua a Grupo MAS?



En este asunto del SAS y con la llegada del famoso y no muy bien querido Grupo MAS, hay mucha tela de dónde cortar.
Ya les había comentado que todos los veracruzanos, básicamente quienes vivimos en el Puerto, nos estamos recetando alta dosis de agua cochina y que esto ha ocasionado problemas de salud. A una servidora ya le tocó: estuve enferma del estómago y la única explicación que encontramos fue que el agua supuestamente potable no lo es y que los filtros y purificadores del vital líquido no están sirviendo para bendita la cosa.
Y les cuento: hace unos días llegó a mi casa el recibo del agua, diciendo que yo tenía un adeudo con Grupo MAS desde el mes de junio. Bueno, no les platico el coraje que pasé. En cuanto me recuperé de mis dolencias acudí a sus oficinas y armé tremendo escándalo.
Comencé a decirles que por su agua puerca había caído enferma y terminé el sainete diciéndoles que por qué me estaban cobrando el agua desde junio, si en primer lugar yo la había pagado al SAS y en segundo, que ellos entraron supuestamente en operaciones hasta finales de julio.
Les dije además que quién los había autorizado a cobrar si su empresa no estaba aún legalmente constituida, que yo no tenía ningún contrato con ellos, que mi contrato del agua es con el SAS y que por ende no les debía nada.
La cara de idiota con la que me veía el chamaquito que me atendió era de antología.
__ Enséñame por favor dónde firmé un contrato con ustedes y luego les pago, insistí.
No tuvo argumentos para decirme nada.
En este caso pasa algo muy similar a cuando se extinguió Luz y Fuerza del Centro. Durante meses, incluso años, las personas se ampararon para no pagar un peso a la CFE porque no existía un contrato con ellos. El cobro, en efecto, era ilegal.
En este caso sucede lo mismo. No se le puede ni se le debe pagar a una empresa que no está jurídicamente constituida y en la que incluso se prevé que pueda desaparecer, ya que en el Congreso del Estado se han ventilado varios asuntos turbios respecto a sus operaciones.
Pienso que pagar el agua en estos momentos donde no hay mucha claridad en la presencia de este grupo puede llegar a ser contraproducente.
Obvio que se tiene el temor de que nos corten el servicio, pero acuérdense que el agua  no se puede cortar, que es un derecho universal de todos. Sí se puede disminuir el servicio, pero no cortar. De hecho, creo que esto tampoco puede hacerlo el Grupo MAS porque, insisto, aún carece de facultades jurídicas para operar.
Les digo que el tema va para largo y hay muchos recovecos en el que nosotros, los ciudadanos de a pie, salimos también perjudicados.
¿Habrá alguna autoridad que nos explique qué hacer?

jueves, 18 de agosto de 2016

El desastre del SAS: Mucha tela de dónde cortar






Pues aquí estamos, como lo prometí. Llegué y no me voy. No me voy porque hay muchas cosas que contarles y porque estoy contenta del buen recibimiento que tuve. Gracias mil por todos sus comentarios y mails.
Empezaré por contarles el desastre que han hecho con el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) en Veracruz.
Les cuento brevemente la historia. Resulta que esta empresa, que muy eficientemente dotó de agua y servicios a nuestro bello puerto, un día alguien, en algún lado, decidió que debía desaparecer y darle la concesión a una empresa privada, llamada Grupo MAS. Obvio que ahí hay algún tipo de transa, de turbio, de dinero mal llevado o mal traído y que seguramente beneficia a alguien poderoso.
No, no soy tan aventada a señalar con el dedo a nuestro flamante gobernador, ni al alcalde de la ciudad, pero ustedes imaginen lo peor y por ahí salta la liebre.
El asunto es que tras esa transacción quedaron en la calle más de mil empleados, jefes de familia que ahora están sufriendo las de Caín y Abel para llevar un plato a la mesa de su casa. Pero eso no es todo. En este enjuague se les ha quedado a deber un montón de lana, dinero de sus fondos de ahorro, prestaciones que tenían, vacaciones y otras cosas más a las que tenían derecho.
¿La respuesta de las autoridades? Que los van a liquidar. Pero no se ve nada claro. He conocido testimonios de personas con más de 25 años de servicio a quienes han querido ofrecerles cien mil pesos. ¿A poco los creen tan tarugos?
Estamos hablando de trabajadores sindicalizados, que además de tener un contrato de ley cuentan con muchos beneficios que esta condición les otorga y que se quieren pasar por el arco del triunfo.
No sólo eso. A la lideresa sindical, la señora Angélica Navarrete, la han acusado de tener vínculos con el crimen organizado y la han querido desprestigiar a más no poder.
Cuando llegué al puerto, el pasado 17 de julio, nada más aventé las maletas y me fui a platicar con ella a las afueras de las instalaciones, donde aun siendo domingo los empleados mantenían un plantón pacífico para defender su fuente de trabajo.
Con Angélica ya había tenido comunicación desde que vivía en la capital, pero al verla pude comprobar la buena impresión que ya tenía de ella.
Es una mujer sencilla, de buen temple, de mirada firme y honesta, de esas personas que aún te miran a la cara cuando hablas con ella.
Platicamos de la situación de su gente. Debo decir que me ha sorprendido la lealtad que muchos de ellos le tienen, ya que pese a su situación, permanecen haciendo guardias a las afueras, valiéndoles gorro el calor o la lluvia, sólo con la firme convicción de que deben defender lo propio.
De eso hace ya un mes y ahí se mantienen. No lo hacen, como dicen algunos medios chayoteros de aquí, por necedad ni por ignorancia. Los trabajadores se encuentran bien asesorados jurídicamente y esperan que se les devuelva su fuente de empleo.
Con ellos he visto plantones en el palacio municipal, viajes a Xalapa para pedir ser escuchados, marchas y cuanta cosa se les ha permitido para poder seguir luchando por lo justo.
Pero fíjense ustedes que este asunto va más allá de la necedad. Ellos, los trabajadores de eso que muchos llaman “el extinto SAS”, en su calvario también llevan de por medio el deseo de ayudar a la ciudadanía a tener un servicio de agua de calidad, cosa que el nuevo grupo, que se supone ya está trabajando en ello, no ha conseguido.
Me han enviado mensajes, videos e imágenes donde se ven a estos empleados queriendo arreglar fugas de agua con madera…  ¡Pero en qué cabeza cabe! ¿Alguien les habrá dicho que la madera se pudre?
Y hay más. Me llegó hoy un mensaje en que se reporta que el agua que está llegando a los hogares, sí, al tuyo y el mío que vivimos en Veracruz, no está clorada, es decir, no es agua potable, lo que está ocasionando problemas serios de salud.
Qué grave parece todo esto.
Y encima algunas autoridades dicen que los trabajadores pueden recontratarse con la nueva empresa, obviamente perdiendo su antigüedad, prestaciones y todo lo demás.
¿No les suena como parte de esa reforma laboral, que desde el sexenio pasado anda jodiendo a los trabajadores que se quedan sin sus recursos para su jubilación?
Así están las cosas por acá.
Esta historia, muy similar a la que vivimos con la extinción de Luz y Fuerza, da mucho de qué hablar.
Se imaginan, además, cuántos trabajadores tendrán un montón de deudas bancarias, estarán pagando su casa, su carro o qué se yo…
Ojalá las autoridades tengan un poquito de vergüenza y atiendan este problema, que como vemos, no es cosa menor.
Y léanme por supuesto en mi casa SDP Noticias

Blogger templates