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Mi lucha contra la Usura es un proyecto informativo independiente que no cobra por servicio alguno y que fue creado para orientar a los deudores de la banca en México sobre cómo sobrellevar su problemática. Las notas aquí publicadas son responsabilidad total de su autora y no se pretende influir en las decisiones personales de nadie.

La Reforma Financiera

La Reforma Financiera
Cartón de Patricio Monero

domingo, 21 de diciembre de 2014

Cerrando el 2014. Gracias infinitas a todos.


                                    
Cerrando un año más, sin duda, uno de los mejores de mi vida. Me cuesta trabajo decir eso, me siento egoísta porque me ha tocado vivir en el país de las injusticias y la barbarie, donde sé de sobra que la muerte, el dolor y la tragedia inundan a cientos de familias y ellos no podrán disfrutar, nunca más, de una Navidad ni fiestas de fin de año.
Pero siento la necesidad de agradecerle a la vida el momento que estoy viviendo. El universo me bendice cada día al tener a mi lado a mi hermosa hija, un trabajo que me encanta y que me permite vivir, sin lujos, pero con la tranquilidad necesaria. Estoy rodeada de grandes amigos, de personas bellísimas que hacen de mis momentos un verdadero oasis. Además, mi madre, después de una larga y dolorosa enfermedad,  está recuperada y feliz.
Hoy agradezco que en mis momentos de penumbra conté con el apoyo y cariño de mucha gente, que mis amigos de la infancia no dejaron de arroparme y elevar una oración por mí. Que mi familia está unida y que no hay nada que desee que no pueda decir que lo tengo a manos llenas.
Gracias a esos momentos de tinieblas hoy soy más espiritual, más fuerte, más madura, mejor persona. Sé muy bien que no hay obstáculo que se pueda vencer, y los he vencido.  Si hace seis años todo era oscuridad y en más de una ocasión pensé que lo mejor era morir, hoy la alegría y la paz son mi compañía.
Sólo me quedan algunos grandes vacíos: la ausencia física de mi padre y la impotencia de no poderle llevar felicidad a tantas personas que lo necesitan. Me queda, en este último caso, orar. Pedirle al creador que cesen el dolor, la injusticia, que puedan encontrar en algún momento la paz, que no cesen en su lucha  porque ésta siempre, de alguna forma, nos entrega sus frutos.
Dedico también estas líneas a quienes se encuentran en una cama de hospital, a quien ha perdido un ser querido, a quien no tiene nada que llevarle a sus hijos como regalo en estas fechas. Con cada uno de ellos todo mi cariño.
Y sobre todo, pido elevar una oración para que nuestro México encuentre el rumbo, que cada mexicano siga poniendo lo mejor de sí porque sólo unidos podemos salir de cualquier problema.
Gracias de verdad, por haberme acompañado otro año, por sus letras de aliento, por su cariño desinteresado, por ser y estar, porque gracias a muchos de ustedes se ha dibujado una sonrisa en mi rostro sólo con leer sus palabras, porque han sido amigos solidarios, porque a muchos, sin conocerlos personalmente, les han servido mis letras que aquí he plasmado y han correspondido con afecto cuando se ha necesitado.
Espero seguir con este espacio mucho tiempo más, si me lo permiten.
Mi corazón siempre está con ustedes.

Felicidades.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Consejos para hacer rendir el dinero este fin de año



Al comenzar diciembre es inevitable pensar en todos los gastos que tendremos. Es por ello, que aunque se reciban aguinaldos, fondos de ahorro y otros ingresos más, si no nos organizamos bien, no sólo no nos alcanzará, en casos extremos podemos empezar el año endeudados.

Es por eso que, como cada año, les doy algunas recomendaciones para hacer rendir el dinero y no arrancar 2015 con tremendos dolores de cabeza.

1. Evita utilizar la tarjeta de crédito. De todos es sabido la cantidad bárbara de intereses que se cobran por usar los plásticos, así que tener mesura con su uso puede ser un buen cierre de 2014 y comienzo de 2015.

2. No compres a meses sin intereses: evitar el uso de la tarjeta de crédito te hará evitar caer en la tentación de comprar a muchos “meses sin intereses”, haciendo que te pases un año completo – y hasta más—pagando lo que consumes en este fin de año.

3. Usa el aguinaldo o ingresos extras sólo para cosas verdaderamente importantes. Y si no tienes ninguna emergencia en puerta o algo que valga la pena para que gastes, mejor déjalo guardado. El pago de deudas puede ser también una buena opción para usar estos recursos, siempre y cuando éstas se liquiden en totalidad, ya que usarlo para pagar únicamente los mínimos, suele no funcionar y al final te quedas sin el dinero y con la deuda encima.

4. No despilfarres en la cena o en regalos. Ya sé que nos entra la emoción y queremos darle lo mejor a los nuestros, pero muchas veces no es del todo necesario gastarse un dineral. Haz una lista de tus recursos y piensa muy bien qué cantidad vas a gastar en la cena y cuánto en regalos. Planea con tu familia y amigos la fiesta, repártanse gastos y hagan intercambio de regalos. Hacerlo de esta forma resulta más económico y divertido.

Estos pueden ser algunos consejos que te ayudarán a tener un mejor control sobre tus gastos y que si se aplican bien, harán que tengas menos dolores de cabeza y te pases el año entrante pagando lo que consumiste en estas fechas.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

El regaño de la Gaviota y la renuncia de Peña Nieto

Hace ya algunos días que Angélica Rivera de Peña, esposa del presidente, apareció en un video subido a su página web para dar explicaciones sobre la casa que adquirió en Las Lomas y que causó tremenda indignación entre un buen número de la población.
Pero no sólo dio explicaciones. El tono usado en el video, así como su mirada, nos mostraban que la mujer tenía un verdadero coraje que no pudo, ni siquiera se esforzó, en disimular.
Con el pretexto de que se había ofendido a su familia y queriendo justificar que la llamada Casa Blanca había sido producto de su trabajo como actriz en la empresa Televisa, Angélica Rivera nos dio tremendo regaño. Dijo una y otra vez que era una mujer honesta, que no tenía nada de qué avergonzarse, que todo era producto de su trabajo y algunas cositas más.
La verdad es que lo que haya dicho a muchos nos daba exactamente lo mismo. Primero porque simplemente no le creímos y segundo, y esto es lo más importante, porque un buen número de la población se encuentra inmersa en el coraje por los terribles sucesos de Ayotzinapa (¿a quién se le ocurre regañar a una sociedad tan dolida, en un momento tan trágico?) y con la mira puesta en un objetivo: exigir la renuncia de su esposo, Enrique Peña Nieto.
En muchos sitios, pero sobre todo en redes sociales, se ha venido insistiendo en que el presidente debe renunciar debido a la incompetencia demostrada en la solución de los problemas, sobre todo este de los normalistas desaparecidos.
La renuncia de Peña se ha venido pidiendo, en un hecho sin precedentes, desde antes que incluso asumiera el poder. No olvidemos los movimientos estudiantiles como #Yosoy132 que abarrotaron las calles de diferentes ciudades del país. El descontento ha ido creciendo a la par de los conflictos. La petición de la renuncia del ejecutivo es un clamor casi generalizado y en fechas recientes se ha acentuado y no es para menos. Especialistas aseguran que la inconformidad de varios sectores de la sociedad puede desencadenar en un estallido social.
Así las cosas, ni el regaño de su esposa, ni las absurdas justificaciones respecto a su patrimonio han podido calmar los ánimos y una fecha clave se acerca: el 1 de diciembre.
El ultimátum que se le ha puesto al presidente para dejar su cargo el 1 de diciembre ha movilizado a muchas personas alrededor del país. Y la cuenta regresiva ha comenzado.
Esperemos ver cómo se desenvuelven las cosas y si habrá, como se ha dicho, mano dura a “desestabilizadores” o si simplemente, como siempre ha sido, las personas harán oídos sordos a la amenazada velada de represión y saldrán muchas veces más a las calles a protestar…. aunque nos vuelva a regañar la señora o quien sea.

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Un Buen Fin desangelado?



En medio de los terribles sucesos de Ayotzinapa y el escándalo de la casita blanca de la primera dama, en unas horas tendremos la emisión 2014 del Buen Fin.

Sin tanta publicidad como en años pasados, sin el ruido acostumbrado y sin la euforia que caracterizó a las pasadas emisiones, me atrevo a asegurar que este año las ventas no alcanzarán el boom de otros tiempos.

Veamos.

Muchos sabemos que la economía no repunta. Específicamente me refiero a la economía familiar, misma que cada vez se ve más deteriorada por el alza en los precios de la canasta básica.

En este panorama, las personas están consumiendo lo absolutamente necesario para subsistir. No es raro que observemos entre nuestras familias y amigos que ya no se tienen tan a menudo “ataques de compritis” porque simplemente el dinero está escaso.

A lo anterior hay que sumarle que la cartera vencida de los bancos, específicamente Banorte, Banamex, Santander y HSBC se ha disparado. Con estos datos podríamos pensar que el nivel de endeudamiento de las familias mexicanas ha alcanzado de nuevo el tope y que no hay mucha tela de dónde cortar.

En emisiones anteriores el Buen Fin despertó la euforia. Muchos esperaron el momento para poder comprar una pantalla, un refrigerador y cuanta cosa se les atravesó en el camino. En el caso de los electrodomésticos y electrónicos, al ser productos que no duran poco tiempo, si ya los adquirieron difícilmente comprarán otro. Quizá habrá quien elija comprar una nueva computadora o un teléfono celular, esto porque son artículos que se vuelven obsoletos prácticamente de un año a otro. Pero si no hay lana o si de plano ya “reventaron” las tarjetas, pues tampoco los comprarán.

Este último punto es importante: aquellas personas que sucumbieron a los dichosos meses sin intereses lo más seguro es que sigan pagando lo que compraron en años anteriores. Si lo hicieron a doce meses están saliendo de la deuda (siempre y cuando no hayan usado la tarjeta para nada), pero si compraron a 24 o 48 meses, aún siguen con ese dolor de cabeza.

¿Qué comprarán más en este Buen Fin? Si una familia ya salió corriendo en años anteriores a comprarse la estufa, el refri, la sala o la pantalla, como dije, no creo que compren otra (al menos que sean compulsivos, y los hay, por supuesto). Me inclino a pensar que lo que más consumirán será ropa, calzado, despensa (una tontería comprarla con tarjeta de crédito) u otros productos.

Pero quizá, sólo quizá, la gente ya entendió. Algunos estarán convencidos que las mentadas ofertas no son tales, que primero inflan los precios para luego hacer “una rebajita”, que muchas veces resulta ridícula (vimos en emisiones anteriores que en algunos almacenes su mega descuento era de un peso o algo por el estilo) y que no vale la pena el desvelo o meterse a las bolas.

Hay otro sector de la población, sobre todo los usuarios de las redes sociales, que promueven no comprar nada en estos días. Sus argumentos son que hay que evitar el consumismo, que hay que paralizar las tiendas, que no se deben enajenar y sobre todo, que hay que tener presente la tragedia de los normalistas, que México no está para el despilfarro y que se debe tener la conciencia que se vive una emergencia nacional.

Todas las posturas son respetables. Particularmente yo recomiendo lo de siempre: no endeudarse. Si alguien aún tiene una pizca de crédito disponible, mejor que ni le muevan. No sabemos, nunca lo sabemos, qué día amanecemos sin empleo o tenemos alguna emergencia y nos damos cuenta que estamos con una mano adelante y otra atrás y sin línea de crédito que podamos usar para solventarla.



“Ponte lo que debas, aunque debas lo que te pongas” no debe ser la consigna. El consumo responsable es el pilar de unas finanzas sanas, así que, una vez más, recomiendo prudencia.

martes, 11 de noviembre de 2014

De la barbarie y el horror a la casa blanca



El pasado viernes el procurador Murillo Karam nos dio la noticia: los 43 normalistas de la escuela normal de Ayotzinapa habían sido ejecutados, calcinados y arrojados a un río.

La brutalidad con que los responsables de la masacre narraban los hechos nos dejó con un sentimiento de coraje e impotencia que será imposible olvidar.

Hechos como este no forman parte de nuestra vida cotidiana. Pareciera ser que en un mundo de locos, donde el individualismo y la indolencia sobresalen, una noticia de esta magnitud nos caló en lo más hondo.

La masacre movilizó a las personas que se solidarizan con las familias de los estudiantes. Las calles de la Ciudad de México, de algunas partes de la república e incluso en el extranjero se han llenado de quienes exigen justicia.

Pero al calor de estos acontecimientos, del domingo a la fecha una noticia parece desplazar a otra.

Angélica Rivera, actriz salida de las filas de Televisa y actual esposa del presidente Enrique Peña Nieto, posee una casa en las Lomas de Chapultepec valuada en más de 80 millones de pesos.

Una casa de película, que no cualquier ciudadano de a pie en este país sumido en una terrible crisis, puede poseer.

El escándalo hizo ruido de inmediato en redes sociales. La mayoría de los internautas lamentan que en un país sumido en la más profunda de la desigualdad, la primera dama posea una mansión de esas características.

Tanto les movió el tapete, que el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, tuvo que salir a explicar los pormenores de la casa: que fue comprada a crédito, que pertenece sólo a la señora Rivera, etc. El punto es que la noticia causó indignación, pero sobre todo, cautivó la atención de las personas y dejó por momentos en el olvido la terrible noticia de la masacre en Guerrero.

¿Cómo es posible esto? Los seres humanos somos curiosos por naturaleza, de ahí que los programas y revistas de chismes y espectáculos tengan tanto éxito. El morbo es el tenor. Y por desgracia muchas veces ese morbo sirve también para desunir a las personas, crear conflictos, enfrentamientos.

Pese a todo lo que se pueda decir, la noticia de la masacre de los estudiantes de normal no debe perder la atención de la sociedad. Si bien es cierto que la casa blanca de Las Lomas es un insulto para la mayoría de la población que trabajamos de sol a sol y en la vida podremos comprar una casa así (algunos ni para casa de Infonavit nos alcanza), no es algo que podamos remediar y me atrevo a decir algo que nos deba importar lo suficiente para desviar la atención de las investigaciones en torno al caso Iguala.



Que no nos mueva el morbo y nos gane la pasión. En un estado de emergencia en el que vivimos, distraernos en algo irremediable no conduce a nada. Ojalá, por el bien de todos, las energías se concentren en lo verdaderamente importante, de otro modo, nos seguimos dividiendo, perdiendo como sociedad y sumiendo cada vez más en el caos.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Violencia en el seno familiar. Una historia de terror





Bien dicen por ahí que a veces sabemos con quién nos casamos, pero que nunca sabemos de quién nos divorciamos.

Esto me pasa ahora a mí.

Lo que consideré era la familia perfecta y la vida perfecta resultó una verdadera historia de terror.

Debo decir, antes de continuar con mi relato, que no me da pena que ustedes, las personas que amablemente me leen, se enteren de esta desagradable situación. No me da pena porque yo no lo provoqué y porque estoy cien por ciento convencida que nadie debe vivir con violencia y mucho menos callarse por pena, temor e incluso necesidad.

Estoy convencida también que la violencia no respeta clases sociales, ni crianzas ni formas de vida. Nunca será privativa de las más desprotegidas. La violencia se da en cualquier lugar y no lo sabemos muchas veces precisamente porque no es denunciada.

Después de tener una familia feliz comencé a recibir gritos, insultos, maltratos verbales de quien fuera mi esposo y padre de mi hija y con quien tiene ya mucho tiempo no tengo ningún tipo de relación y que tiene a la niña prácticamente en el abandono. Incluso viví violencia económica, pues su amenaza permanente era negar el sustento de mi hija. En ese sentido escuché decir muchas veces ”jódete sola”, “no verás un peso” y cosas por el estilo, como si estuviera yo impedida de ganarme el sustento por mí misma. Por fortuna, dicen por ahí, dios no cumple antojos ni endereza jorobados y soy una mujer plenamente autosuficiente, mantengo a mi hija y me mantengo a mí misma trabajando de sol a sol y  además amo mi trabajo.

El señor no fue siempre, mentiría si así lo dijera. En un principio fue un buen padre y a mí me trató siempre con respeto. Pero este fin de semana sucedió algo que simplemente es imposible tolerar.

El sábado, por la tarde, el señor, editor en un medio digital y que siempre dice que las leyes le valen, me llamó para pedirme permiso y llevarla al cine.

Yo me quedé inquieta porque no sé dónde vive, en qué carro se mueve y varios etcéteras, por lo que a su regreso le pedí me indicara en qué se la llevó. Fue la niña la que me mostró el carro ya que él se negó e incluso se echó a correr en sentido opuesto para despistarme. Al anotar las placas sentí un aventón muy fuerte y un jaloneo en el brazo izquierdo. Casi no pude reaccionar por la rapidez en que todo ocurrió, pero cuando me di cuenta prácticamente lo tenía encima de mí gritando cualquier cantidad de palabrejas.

Fue el momento más desagradable que he vivido. Si los insultos y la violencia verbal te afectan, la violencia física llega a ser indecible.

La niña gritaba desesperada (a ella también la había aventado) y cuando me di cuenta salió huyendo.

El resultado fue un brazo lastimado, lo mismo que la espalda. Hice del conocimiento de mis seguidores en redes sociales lo que había ocurrido y procedí a levantar la denuncia en su contra.

Debo decirles, con sinceridad, que yo fui la más sorprendida de mi reacción. No hablo de la de él, todos sabemos que quien insulta llega a pegar tarde que temprano y él ya lo hizo. Me refiero a mi reacción ya que solo me quejaba del dolor pero no me siento abatida.

Ya me convencí que a mí pocas cosas pueden llegar a quebrarme y cuando sucede algo desagradable procuro mantener la cabeza fría. Lo que seguía era la denuncia. No había más.

Después que lo hice público he recibido muchas muestras de apoyo, las cuales agradezco infinitamente.

Ahora sólo espero que las autoridades no hagan caso omiso. No quitaré el dedo del renglón ni me voy a quedar callada. ¿Temor? Sí, he de confesar que un poco. Cuando alguien llega a agredir físicamente no es de extrañar que vuelva a hacerlo, incluso de un modo mayor.

Aclaro que no busco venganza, sólo busco justicia. Soy una persona pacífica, quien me conoce lo sabe de sobra. Me siento fastidiada porque ahora tendré que andar en MP, juzgados y esas cosas y francamente no es algo a lo que esté acostumbrada ni que sea mi pasatiempo.

Finalizo diciendo que el señor, además de agredir física y verbalmente acostumbra a hackear mis cuentas de redes sociales, mails, etc., y que ese ha sido muchas veces el motivo por el cual ni escribir puedo.

Espero algún día poder vivir en paz. En este mundo revuelto, en este país que se cae a pedazos sólo pretendo ser una mujer más que defiende a su hija y que espera mantenerse lejos de escándalos.

Por supuesto que los mantendré informados de lo que ocurra y les pido un poco de paciencia. Estaré bien, lo prometo.



Los abrazo con cariño

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